Llegaste 22 meses después de mi. Eras como mi muñeca real para jugar. Mama siempre me pedía que tenga mucho cuidado contigo, eras chiquita y rosadita, me gustaba mucho mirarte mientras dormías, quería cuidarte todo el tiempo, suspirabas fuerte en tus sueños pero siempre tan quieta. Quería adivinar en lo que soñabas. Tus cabellos iban creciendo fuertes y espesos, yo los comparaba con los mios delgados y escasos.
Cuando fuiste creciendo y empezabas a caminar me seguías para todos lados, por tu actitud "acosadora" te viste envuelta en una pieza teatral cuando aun usabas pañales. Durante mi época del nido, nunca pude ser mejor que tu, siempre tenias un 21 cuando yo llegaba con mi 20. Hasta caminabas con una lonchera rojita que también olia a plátano y jugo de naranja y ni siquiera ibas al nido. Te reías cuando me veías, pero nunca querías jugar conmigo. A veces te hacia renegar por puro gusto, porque eras muy graciosa. Tus deditos se pegaban a mis brazos y me pellizcabas hasta hacerme gritar. Tu rostro se ponía rojo, muy rojo y tus mejillas se inflaban de aire. Y la voz de mama de nuevo: "cuidado con tu hermanita!"
La cocina a kerosene, la bicicleta, las sillas, la mesa, el andamio eran tus amigos de aula en nuestras tardes de Escuelita.Te enseñe a "palasos imaginarios" (y a veces no tan imaginarios) el abecedario, la letra derecha, hacer el margen, y a respetar a tu "profesora" (osea a mi jijiiji). La mayoría de las veces tu amigo el andamio se quejaba porque le habias molestado, una jalada de patillas de la parte mia, te hacían llorar y salir de "clase" y el juego colorin colorado ahí había quedado. Mi mama otra vez: "no hagas llorar a tu hermanitaaaa!"
Cuando fuiste por primera vez al colegio conmigo, te veía indefensa, tenias tus medias bajitas, que dejaban notar tus heridas en la piernita (culpa tu alergia al chizito, que piña!!) tu uniforme te quedaba tan grande y eran tan bajo, comparado con el mio que me lo subia hasta que quede por encima de la rodilla, jejeje. Te parabas a verme jugar y siempre parecia que querias llorar. Siento que esos momentos fueron las primeras veces que sentia compasion, una compasion infinita.
Me gustaba sacarte de tu letargo, pero no querias, tenias mucha verguenza y tu rostro rojito me demostraba tu timidez y candidez. Te cuide las puertas de los banios. En las clases de educacion fisica, cuando te veia atorada en los taburetes, queria ir corriendo a tu lado para enseñarte a como hacerlo. Eras temerosa o quizas yo temia por ti.
En la mayoria de las veces me frenabas cuando a mi se me ocurria alguna travesura. Me decias : "no, no porfavor " y tu miedo me contagiaba. A diferencia mia, no te molestabas cuando nos sacaban de las matines. Al contrario, salias de lo mas feliz y yo gritando de colera y llantos, la multitud, el griterio y las canciones fuertes, te aturdian y no las soportabas. Tus vicios eran leer y comer azucar. Desde tu corta edad, te recuerdo arrastrando siempre un libro. Tu don por las matematicas se fue haciendo notorio con el paso de los años. Llegaste a tener la autoridad de corregir el famoso Baldor.
Mas adelante, preferias al "hombre que calculaba" en lugar de cortar o pintar mis vestiditos de papel para mis muñequitas recortables. Mis extrovertidas creaciones de novelas y dramas te aburrian rapidamente y tu mundo era crear tus origamis del Tesoro de la Juventud. Te leiste la Biblia completa mientras yo le peinaba a mi uvita. Sin embargo siempre estabamos juntas.
Cuando peleabamos era muy feo, si nuestros ojos enormes se encontraban nos "torciamos la mirada", habia silencio y colera. Hasta que un codito junto al otro, o un piecito mas cerca hacian la enorme diferencia y nuestra sonrisa con un "i" en el medio nos desdoblaba la reconciliacion. Haciamos las pases y nos queriamos mas. Nuestra niñez se caracterizo por nuestros pasos en el monopolio de Mery, y como ella siempre era la dueña del banco, nosotras por alguna razon quedabamos en bancarota. Nos pasabamos las tardes en las busquedas de "nose que" en esos cajones del dormitorio. Descifrando la letra de esas cartas que papa escribia a mama algunos años atras. Aquella comoda marron oscura, nos llamaba demasiado la atencion, el cajon de Mery era el mas accesible, tanto como los zapatos tacos de mama. Seguiamos los estiramientos que Merita hacia, camino a su hermosa adolescencia. Te tape los oidos en alguna ocasion para que no escuches palabras malas y no tengas miedo. Te seque tus diminiutas lagrimitas cuando era necesario. Intente darte lo mejor que podia tener.
Ya mas grandes, teniamos mas secretos en comun. Pelear en esa epoca era sacarnos la lista de "si tu le dices a mi papa esto, yo le digo que ... " y era interminable. Por ultimo otro "i" nos interrumpia la discusion y nos sumergia en el juego y en el silencio "ya nadie dice nada a nadie ok?", complices denuevo.
En epoca de la secundaria, cuando a mi papa se le ocurria sentarse a revisar nuestras tareas, tuve que esconder tus cuadernos maltrechos entre las ollas de la cocina. Tenias una letra que me preocupaba, pero a ti te daba igual. No te gustaba el uso de colores cuando escribias, todo era azul. Y el trazar margenes y diseñar caratulas te parecian una real perdida de tiempo y de energia. Tu cuaderno de lenguaje, historia, geografia, religion, etc. tenian la mitad llena de numeros o problemas raros.
Creciamos, y con ello crecian nuestras anecdotas, nuestro cariño, nuestros secretos, nuestras travesuras, y tambien tus decisiones. A pedido tuyo, aboge por ti frente a los papas, para dejarte volar a tu futuro, tan pequenita e indefensa sabias bien lo que querias, no llegabas ni a los 18s.
Te extrane en demasia cuando partiste al 5to pais mas grande del mundo, en esos tres años nos inundamos los correos de nuevas aventuras. De nuevos secretos.
El año pasado uniste tu vida a la de tu pareja, un hombre sincero, inteligente y aparentemente paciente. Ah si! porque contigo hay que tener una pizca mas de paciencia, eres muy vulnerable a pesar de que siempre te muestras tan fuerte y madura. Las palabras duras te hieren, las miradas sin amor te golpean el corazon.
El dia de tu matrimonio, te vi tan feliz y bella, comparti tu alegria como siempre lo hice. Pero en secreto te dire que aun eres para mi "mi chiquitubebe, mi croc, mi enanita, mi hermanita chiquitita". No me importa si te molesta que te diga esas cosas, nunca termine de verte crecer, nunca te senti mas grande de lo que eras cuando alcanzabas a la justas la mesa de la sala. Nunca dejaste de ser para mi esa tierna niña, que llegaba sin colores a casa, porque una pseudo amiga te habia "robado".
Pero lo tengo que admitir, hoy eres una mujer madura y demasiado inteligente. Tus decisiones tienen mas peso sobre tu vida que sobre la de nosotros. Quizas el paso de los dias te lleven a rumbos que aun no sabemos, pero tengo la certeza que daras lo mejor de ti, que te concentraras en lo que mejor sabes hacer, siempre tiene que gustarte lo que haces, disfruta de la vida dia a dia. Recuerda que el corazon debe reir tambien, que los arranques de colera deben irse en la ducha. Que la unica salida a los problemas es el razonamiento. Pensemos antes de actuar. Aceptemos a los demas como son, pues ellos nos aceptan tal y como. Arreglemonos para nosotras no para los demas. Cada dia que veas el sol brillar, recuerda nuestras tardes de playa, nuestras caras pelandose, y sacate una risa grande.
No puedo describir cuanto me has hecho crecer con tus palabras y tus consejos, con tus silencios hablas mas de la cuenta. Tengo muchas cosas por agradecerte, porque fuiste paciente conmigo, porque tambien pellizcaste mi cerebro con furia cuando me creia perdida y sin suerte.
Ahora vives a unas 10 horas de aqui en bus, dos horitas en airplane. Mañana ire a visitarte, cruzare esa frontera del cielo saltando, como cuando saltabamos esas lineas del "mundo" hecho con trozos de ladrillo. Salta mi corazon de alegria, de emocion de ver donde has estado andando, donde caminas, donde trabajas, donde compras, donde te sientas, donde tomas tu cafe. Ire para revolcarnos en el piso, hacernos cosquillas, cocinar juntas, hacer pisco sours, salir a tomar un helado o una cerveza. A contarnos muchas cosas, nuestras anecdotas, nuestros miedos, nuestros logros, a reirnos a carcajada limpia. A soñar, a dormir juntas tirandonos las frazadas. A abrazarnos fuerte. Una semana para rebuscar nuestros cajones de nuestras aventuras, para probarnos los zapatos tacos en una tienda. Para saltar sobre en el colchon de la vida. Una semana sola para las dos.
Ahi voy mi chiquitubebe...
Un pequeño trozo de musica para ti. You're my Yellow... XX
4.3.12
4.2.12
Pasos lentos...
Senor V., tiene 77 anios, es soltero y nunca tuvo hijos. Tiene la estatura media, cabellera escasa y muy blanquita, una cara regordete y muy arrugadita. Tiene ojos verdes que ya van cubriendose por sus parpados. Se levanta todos los dias a las 7:30 porque alguien prendio la luz de su dormitorio y grito: "el desayuno!". Se coloca sus dientes que reposaron toda la noche en un envase de plastico con agua. Sin ayuda, levanta su cuerpo hasta llegar al filo de su cama, sin miedo a caerse. Empieza a sacar el pan tostado del paquete, coloca sus dos bolsitas de azucar en el cafe y espera que venga alguien para que pueda abrir la caja de leche, pues su coordinacion fina se deterioro por culpa de ese infarto cerebral.
Le pregunté como llego al hospital, y me responde que no recuerda, que solo sabe que se cayo en el trabajo y que de pronto ya estaba internado. No tiene mucha esperanza por la vida, segun sus propias palabras. Termina de comer en menos de 10 minutos, estira un poco las piernas, y espera que la enfermera pase a darle sus dos pastillas matutinas. Una vez medicado, vuelve a encogerse entre sus sabanas blancas. Le propongo caminar un poco, mueve la cabeza de forma negativa, y me responde: "later".
Al frente de el se encuentra el bello Senor E. quien me mira y con un tono seductor me dice: "hello darling"... mientras de su boca caen gotas de leche. Limpio sus dedos manchados de platano chancado. Cierra los ojos cuando pasa la comida, como si comeria espinas, es la disfagia que ataca a muchos. Me doy cuenta que no se puso sus dientes. El sonrie dejandome entender que tambien a su edad sabe empezar el dia con travesuras. Mira mi dedo anular y me dice: "no ring!" y le digo: "aun no lo encuentro". Me sonrie, con la boca llena de platano me propone matrimonio. Le respondo con un "quizas!", el me sonrie mas. Le coloco la taza de leche entre sus deditos. Le toma un minuto tomar el primer sorbo. Me despido por el momento con un "bon apetit".
Al otro lado de la habitacion esta el senor Hy., es asiatico y reacciona tardiamente a mi "bonjour M. Hy". En su muro puedo ver muchas fotos, una familia de aproximadamente 25 personas, entre sus hijos y nietos, y él en centro, sentado en una silla de ruedas muy sonriente. Es dueño de cuatro farmacias, y hace años le diagnosticaron Parkinson. La enfermedad avanza y la necesidad de cuidarlo tambien. Sus hijos no podian ocuparse mas de él y fue lo mejor para ellos enviarlo a este instituto geriatrico montreales. Un tremendo complejo hospitalario que alberga alrededor de mil ancianos con diferentes enfermedades, unos mas grave que otros.
El senor V. se levanta rapidito, sin pantalon y usando un pañal "push up" como ropa interior, se apoya en su marchette, se coloca unas pantuflas azules gastadas, toma impulso en la cama, uno dos tres y ya esta arriba, le pregunto a donde va, me responde: pipi!
Aprovecho a su llegada para proponerle la caminata, el me acepta. Me pongo de cuclillas para ponerle el pantalon. El me responde con un bello "merci, merci beaucoup". Salimos del cuarto, camina lento, me cuenta que no le gusta mucho sociabilizar con los demas, porque "los otros" estan peor que el y no hablan bien. Me cuenta que estudio para ser cocinero, y que le gustaba mucho trabajar, sorprendentemente no le gusta la ensalada griega. Dejo Grecia cuando tenia 20 anios, en busca de mejor porvenir, nunca se caso porque no le intereso y nunca llego la mujer correcta. Ademas que de pronto se dio cuenta que le gustaba su soledad y que era mejor asi. El unico amor que tuvo a los 19 anios, tuvo que dejarlo por cruzar el atlantico. "Ella era un maravillosa mujer" me cuenta, mientras suspira profundamente.
Hoy no se arrepiente de no haberse casado, ni de no haber tenido hijos, en bromas me dice que es ahora el momento en que debe casarse porque necesita a alguien quien le ayude.
Regresamos a su dormitorio, un preposée lo espera para llevarlo a la ducha parcial. La siguiente semana sera mi turno. Regresa despues de 20 minutos, me pide que le rasure la barba que dia a dia crece. Paso la maquina por sus arrugadas y caidas mejillas. Se toca y aprueba el resultado. El regresa a su cama, "no no dormire, es solo para relajarme".
En la historia clinica del senor V. figura un antecedente de intento de suicidio. No le pregunto al respeto, no es bueno hacer sentir mal a las personas que ya avenjentadas por la edad, sufren en silencio. El almuerzo llega, y el se prepara para ir al "restaurante"; un salon grande con un televisor enorme, sillas y mesas, y una gran ventana que deja entrar un brillo solar en los dias claros. Camino junto al señor V. a su ritmo, muy despacio.
En el comedor hay aproximadamente 30 personas, algunas llegaron solas, a otras le ayudaron y a una pocas le empujaron en la silla. Todos uniformaditos con un babero azul claro, esperan la comida. Mi querido amigo V. recibe la comida al final, porque de todas formas sera el primero en partir. Come demasiado bien, el apetito no es un problema para el. Mientras yo ayudo a comer a una dama que en el estado avanzado de Alzheimer, grita a la ventana, senala al piso, y se mueve como rechazando algun golpe. Obedece a mi desentonado : "La bouche,madame!"... ella abre la boca, mastica y si encuentra un pedacito de apio, lo escupe. Sonrie y vuelve a gritar.
El buen V. se despide de mi, me dice "bye bye". Le digo que ire luego a verlo, "ok, see you".
A las 3:15 de la tarde, despues de hacer los reportes del dia, paso por su habitacion para despedirme. El siempre envuelto en las sabanas, solo y calmado, levanta la mirada triste.
"Nos vemos el lunes mr. V!"
"oh!, y hoy que estamos? jueves?"
"no!, hoy es martes!"
"falta mucho para el lunes!"
"no mucho, solo algunos dias"
Me despido con un fuerte apreton de manos, el cierra denuevo sus tristes ojos verdes.
Los dias pasan asi, lentos y vacios para mi buen amigo V. me pregunto si es ese el resultado de querer vivir solos, hasta donde puede ser dura una soledad?. El se muestra calmado, pero no feliz. Nada ronda por su cabeza, nada le atormenta, nada le distrae, el nada le causa solo nada. Esta vaciamente tranquilo, pero tranquilo al menos.
Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
Le pregunté como llego al hospital, y me responde que no recuerda, que solo sabe que se cayo en el trabajo y que de pronto ya estaba internado. No tiene mucha esperanza por la vida, segun sus propias palabras. Termina de comer en menos de 10 minutos, estira un poco las piernas, y espera que la enfermera pase a darle sus dos pastillas matutinas. Una vez medicado, vuelve a encogerse entre sus sabanas blancas. Le propongo caminar un poco, mueve la cabeza de forma negativa, y me responde: "later".
Al frente de el se encuentra el bello Senor E. quien me mira y con un tono seductor me dice: "hello darling"... mientras de su boca caen gotas de leche. Limpio sus dedos manchados de platano chancado. Cierra los ojos cuando pasa la comida, como si comeria espinas, es la disfagia que ataca a muchos. Me doy cuenta que no se puso sus dientes. El sonrie dejandome entender que tambien a su edad sabe empezar el dia con travesuras. Mira mi dedo anular y me dice: "no ring!" y le digo: "aun no lo encuentro". Me sonrie, con la boca llena de platano me propone matrimonio. Le respondo con un "quizas!", el me sonrie mas. Le coloco la taza de leche entre sus deditos. Le toma un minuto tomar el primer sorbo. Me despido por el momento con un "bon apetit".
Al otro lado de la habitacion esta el senor Hy., es asiatico y reacciona tardiamente a mi "bonjour M. Hy". En su muro puedo ver muchas fotos, una familia de aproximadamente 25 personas, entre sus hijos y nietos, y él en centro, sentado en una silla de ruedas muy sonriente. Es dueño de cuatro farmacias, y hace años le diagnosticaron Parkinson. La enfermedad avanza y la necesidad de cuidarlo tambien. Sus hijos no podian ocuparse mas de él y fue lo mejor para ellos enviarlo a este instituto geriatrico montreales. Un tremendo complejo hospitalario que alberga alrededor de mil ancianos con diferentes enfermedades, unos mas grave que otros.
El senor V. se levanta rapidito, sin pantalon y usando un pañal "push up" como ropa interior, se apoya en su marchette, se coloca unas pantuflas azules gastadas, toma impulso en la cama, uno dos tres y ya esta arriba, le pregunto a donde va, me responde: pipi!
Aprovecho a su llegada para proponerle la caminata, el me acepta. Me pongo de cuclillas para ponerle el pantalon. El me responde con un bello "merci, merci beaucoup". Salimos del cuarto, camina lento, me cuenta que no le gusta mucho sociabilizar con los demas, porque "los otros" estan peor que el y no hablan bien. Me cuenta que estudio para ser cocinero, y que le gustaba mucho trabajar, sorprendentemente no le gusta la ensalada griega. Dejo Grecia cuando tenia 20 anios, en busca de mejor porvenir, nunca se caso porque no le intereso y nunca llego la mujer correcta. Ademas que de pronto se dio cuenta que le gustaba su soledad y que era mejor asi. El unico amor que tuvo a los 19 anios, tuvo que dejarlo por cruzar el atlantico. "Ella era un maravillosa mujer" me cuenta, mientras suspira profundamente.
Hoy no se arrepiente de no haberse casado, ni de no haber tenido hijos, en bromas me dice que es ahora el momento en que debe casarse porque necesita a alguien quien le ayude.
Regresamos a su dormitorio, un preposée lo espera para llevarlo a la ducha parcial. La siguiente semana sera mi turno. Regresa despues de 20 minutos, me pide que le rasure la barba que dia a dia crece. Paso la maquina por sus arrugadas y caidas mejillas. Se toca y aprueba el resultado. El regresa a su cama, "no no dormire, es solo para relajarme".
En la historia clinica del senor V. figura un antecedente de intento de suicidio. No le pregunto al respeto, no es bueno hacer sentir mal a las personas que ya avenjentadas por la edad, sufren en silencio. El almuerzo llega, y el se prepara para ir al "restaurante"; un salon grande con un televisor enorme, sillas y mesas, y una gran ventana que deja entrar un brillo solar en los dias claros. Camino junto al señor V. a su ritmo, muy despacio.
En el comedor hay aproximadamente 30 personas, algunas llegaron solas, a otras le ayudaron y a una pocas le empujaron en la silla. Todos uniformaditos con un babero azul claro, esperan la comida. Mi querido amigo V. recibe la comida al final, porque de todas formas sera el primero en partir. Come demasiado bien, el apetito no es un problema para el. Mientras yo ayudo a comer a una dama que en el estado avanzado de Alzheimer, grita a la ventana, senala al piso, y se mueve como rechazando algun golpe. Obedece a mi desentonado : "La bouche,madame!"... ella abre la boca, mastica y si encuentra un pedacito de apio, lo escupe. Sonrie y vuelve a gritar.
El buen V. se despide de mi, me dice "bye bye". Le digo que ire luego a verlo, "ok, see you".
A las 3:15 de la tarde, despues de hacer los reportes del dia, paso por su habitacion para despedirme. El siempre envuelto en las sabanas, solo y calmado, levanta la mirada triste.
"Nos vemos el lunes mr. V!"
"oh!, y hoy que estamos? jueves?"
"no!, hoy es martes!"
"falta mucho para el lunes!"
"no mucho, solo algunos dias"
Me despido con un fuerte apreton de manos, el cierra denuevo sus tristes ojos verdes.
Los dias pasan asi, lentos y vacios para mi buen amigo V. me pregunto si es ese el resultado de querer vivir solos, hasta donde puede ser dura una soledad?. El se muestra calmado, pero no feliz. Nada ronda por su cabeza, nada le atormenta, nada le distrae, el nada le causa solo nada. Esta vaciamente tranquilo, pero tranquilo al menos.
Soy consciente que en este camino que decidi tomar tengo que dejar mi lado terriblemente sensible, en el casillero y no quebrarme al lado de esos cuerpos desgastados por las enfermedades y los años.
A usted Mr. V.
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